Chistes cortos

Esto es uno que se va al ejercito y le pregunta el comandante:
¿Profesión del padre?
Cura
¿Profesión de la madre?
Monja
Entonces, ¿Qué hicieron?, ¿colgar los hábitos?
¡No!, se los remangaron.


Jaimito ¿cómo murió Jesucristo?

En la cruz.

Muy bien, tienes un 10.

Mejor póngame un 8, porque no me acuerdo si fue en la cruz roja o en la de las cervezas


Antes de tener relaciones, una joven reza:
Virgen María, tú que concebiste sin pecar, haz que yo peque sin concebir.


– Buenos días. Busco trabajo.
– ¿Le interesa de jardinero?
– ¿Dejar dinero? ¡Si lo que busco es trabajo!


– ¿Cuánto cuesta alquilar un coche?
– Depende del tiempo.
– Vale, pongamos que llueve.


– Acabo de escribir un libro.
– ¿Y por qué has dibujado un dedo en la primera página?
– Es el índice.


– Estoy muy preocupado, tengo una falta de memoria que no me permite acordarme de lo que pasó hace un cuarto de hora.
– Sí que es deplorable, ¿y cuándo notaste el primer síntoma?
– El 14 de octubre de 1896, a las cinco y media de la mañana.


– Papá, si planto esta semilla, ¿saldrá un naranjo?
– Sí, hijo mío, y dentro de algún tiempo tendrás riquísimas naranjas.
– Pues ya es extraño, porque esta semilla es de un limón.


En la droguería:
– Deme usted unos polvos para matar ratones.
– ¿Qué cantidad?
– No lo sé, …no los he contado.


El maestro explica las monedas que circulan en España. Después de la explicación, pasa a la lección práctica.
Saca una, perra gorda del bolsillo, y sosteniéndola entre dos dedos, pregunta:
– ¿Qué es esto?
La clase contesta, unánime:
– ¡Cara!


Pregunta la maestra en la escuela a Jaimito; ¿Por qué pedimos a Dios el pan de cada día y no el de una semana?
A lo que contesta Jaimito; Porque Dios es muy bueno y sabe que a nadie le gusta el pan duro.


El doctor. – ¿Ha guardado estrictamente la dieta que le ordené? alimentos de niño solamente.
El paciente, pesimista. – Sí, señor; he comido dos bolitas de barro, una manzana verde, tres pedacitos de cuerda, un lápiz azul, dos botones, y la verdad, me encuentro peor.


El magistrado a la testigo, la cual va ataviada como una jovencita, pero que representa tener más de cincuenta años.
– ¿Es usted casada?
– Dos veces.
– ¿Y qué edad tiene usted?
– Veintiocho años.
– ¿Dos veces también?


El juez al acusado, ¿ha cometido usted el crimen que se le imputa?
– Yo no, señor juez, ¿y usted?


En el Congreso de Diputados:
— Señor presidente, ¿podemos quitarnos la chaqueta en el salón?
— Cada uno la suya, sí.


—Señora, la traemos a su marido del bar. Estaba completamente borracho, se caía cada vez que lo levantábamos.
—No jodan, ¿y su silla de ruedas?


—Le llamo de Movistar, ¿le interesa cambiar de compañía?
—Sí, muchísimo
—Perfecto, dígame con quién está ahora
—Con mi mujer y mi suegra.


—Soy García de homicidios, ¿quien es?
—Agente Escobar
—¿Qué ha pasado?
—Asesinato de un varón de 38 años. Su madre le ha dado seis puñaladas por pisar lo fregao.
—¿Han detenido a la madre?
—No, todavía está mojado…


Un borracho estaba orinando en la calle.
Pasa una señora, y dice:
—¡Qué horror, qué bestia, qué monstruo!
Y el borracho le contesta:
—Pase tranquila señora, que lo tengo agarrao del pescuezo.


—Ayer hable con mi esposa, y le dije que ella no es nadie para juzgar a mis amigos, ni para contarme las cervezas que tomo. Y que yo, puedo irme de juerga con quien me venga en gana.
—¡Que huevos tienes! ¿y que te ha dicho?
—Que deje de murmurar entre dientes, que no se me entiende nada.


—Pepito, ¿como se llama el producto químico para evitar el embarazo?
—Nitrato de meterla…


—Oye, ¿tú cuántas veces has ido a Londres?
—¿Yo? Tres o cuatro por lo menos. ¿Y tú?
—¿Yo? Una o ninguna.


—Ayer llamé a la policía porque unos ladrones robaron en mi casa y se llevaron hasta los vasos.
—¿Y los detuvo?
—Sí, sí, los de tubo también.


—A las 10 te pito y bajas.
—¿Te has comprado un coche?
—No, un pito.


En una feria, un hombre se topa con el puesto de una adivina. Pensando en pasar un buen rato, entra en ella y se sienta.
—Puedo ver que es padre de dos hijos —dice la vidente, mirando su bola de cristal.
—¡Ajá! Eso es lo que usted cree
—dice el hombre con desdén—. Soy padre de tres.
—¡Ajá! —dice la adivina—. Eso es lo que usted cree.


El niño pregunta a la maestra, ¿usted me castigaría por algo que yo no hice?
— Claro que no. — Menos mal, porque no hice los deberes.


La mujer, después de estacionar el coche, le pregunta al marido:
—Mi vida, ¿quedé muy separada de la acera?
El marido le contesta:
—¿De cuál de las dos?


Un hombre entra en la consulta del médico con un pato pegado a la cabeza. El médico, sorprendido y asustado, exclama:
—¿¡Pero qué le ha pasado!?
—No sé —contesta el pato—, todo comenzó con un bulto en el pie.


—Camarero, ponga una de calamares a la rumana, por favor.
—Será a la romana.
—Irina, cariño, dile al gilipollas este de dónde eres…


—Niño, sal del coche y mira si funciona el intermitente.
—Ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no…


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