Epitafios

Bajo este mármol descanso
yo; Gil Páez (alias) Ganso,
andaluz y tan valiente….
—Aún después de muerto miente.


Aquí descansa mi Blasa.
Yo también descanso en casa


Aquí Fray Diego reposa
y jamás hizo otra cosa.


Aquí descansa mi suegra.
Si hubiera vivido otro año más,
yo ocuparía su lugar.


Yace aquí el capellán del rey de bastos,
que en Córdoba nació, murió en Barajas
y en las Pintas le dieron sepultura.


Aquí yace Beltrán de Fuente-Frida;
cornudo fue en la vida por su suerte;
otros cuernos después le dieron muerte;
lector, guárdate de cuernos por tu vida.



«Aquí yace un famoso cardenal
que hizo más mal que bien.
El bien que hizo lo hizo mal;
el mal que hizo, lo hizo bien.»


«Aquí se puede ser ministro de cualquier cosa,
menos del «movimiento».

(En la tumba de José Solís Ruiz)


Hijo mío, al verme así,
no saques ninguna conclusión,
pero si quieres sacar alguna,
… tres con las que saques.


Yace aquí el señor conde
dejadle que duerma,
… que así no jode


«Aquí yace Ezekial Aikle
muerto a la edad de 102 años
…Los buenos mueren jóvenes.»


“Al fin polvo”.
Epitafio en la tumba de una solterona.



El señor director del cementerio
advierte a visitantes de mal gusto
que dejen de orinarse sobre el busto
del notable ensayista Desiderio.


Juan Eugenio Hartzenbusch

Las espigas

La espiga rica en fruto
se inclina a tierra;
la que no tiene grano,
se empina tiesa.

Es en su porte
modesto el hombre sabio,
y altivo el zote.


Esopo y el borrico

Al buen Esopo díjole un borrico: Por quien soy te suplico, si en algún cuentecillo me introduces, que pongas, como debes, en mi labio singular discreción, lenguaje sabio. Esopo respondió: Yo bien podría fingirte bestia de talento y luces; pero al ver el solemne desatino todo el mundo a una voz nos llamaría, el filósofo a ti, y a mí el pollino. Es alabar a un necio locura digna de común desprecio.


El linajudo y el ciego.

A un ciego le decía un linajudo: Todos mis ascendientes héroes fueron. Y respondiole el ciego. No lo dudo; yo sin vista nací, mis padres vieron.

No se envanezca de su ilustre raza quien debió ser melón y es calabaza.


Los viajes.

Un pescador, vecino de Bilbao,
cogió, yo no sé dónde, un bacalao.
-¿Qué vas a hacer conmigo?
(el pez le preguntó con voz llorosa.)
Él respondió: Te llevaré a mi esposa:
ella con pulcritud y ligereza
te cortará del cuerpo la cabeza;
negociaré después con un amigo,
y si me da por ti maravedises,
irás con él a recorrer países.
-¡Sin cabeza! ¡Ay de mí! (gritó el pescado.)
Y replicó el discreto vascongado:
¿Por esa pequeñez te desazonas?
Pues hoy viajan así muchas personas.